martes, 11 de junio de 2013

Cuentacuentos: Al rescate de una tradición oral e histórica


   Por Sady O. Fotografía: Sergio Benítez

SADY OGALDE EN COLEGIO DAMA BLANCA TALCAHUANO CHILE





Desde la aparición del lenguaje en la vida de los humanos se narraron cuentos, historias, leyendas y vivencias que por su naturaleza quedaban registradas en la mente…había que trasmitirlas y exponerlas a otros como una experiencia de vida, enseñanza o advertencia, esto fue así en todas las cultural y subculturas y en todas las latitudes del mundo, aparecía en pleno la capacidad intrínseca del ser humano de comunicarse por medio un lenguaje creado, hablado, modulado y entendido y de propiedad solo del animal racional que es el hombre.
En las narraciones de las civilizaciones aparecen por naturaleza parangones con nuestros “hermanos menores”  que son los animalitos, como que necesariamente la experiencia humana había que narrarla poniendo como personajes a los distintos seres vivos que nos acompañan amorosamente en nuestro planeta.Pero más allá de esta reflexión histórica, la pregunta es:” ¿Por qué se perdió en el tiempo esta hermosa tradición oral de narrar cuentos, historias y vivencias solo apoyándose en el lenguaje?”
Es obvio que más de alguien reflexionara que la aparición de imprenta en la edad media fue la que detuvo en alguna medida la tradición oral de narrar la invención y posterior desarrollo de esta mecánica influyo para que se dejara de narrar y se imprimiera lo hablado.
Entonces no cabe duda que la respuesta está entre otros motivos: “por el desarrollo brutal de la ciencia y la tecnología”…todo lo que en el ámbito de las comunicaciones, había que hacerlo con técnicas modernas de apoyo al mensaje tanto escrito como visual y hablado…mas la causa principal de la perdida de la oral tradición según explica Manuel  Peña Muñoz  fue que los adultos dejaron de contar cuentos a los niños y no que estos hayan dejado de escucharlos…y, si tomamos en cuenta que en la cultura mapuche hasta su lengua berna se ha ido perdiendo por culpa de un modernismo brutal, con mayor razón es susceptible de disiparse la tradición oral de contar cuentos.
No olvidemos que el patrimonio folclórico de los cuentos orales es universal…las historias que se hallan repartidas por el mundo con pequeñas variantes son estudiadas expertos en migraciones y mitos. Así encontramos que independiente de su origen, tenemos cenicientas y caperucitas en Oriente, Asia, Europa y Latinoamérica. Según la teoría del escritor experto en el tema, Manuel Peña Muñoz, fueron los curiosos, los eruditos, y los sabios los que inmovilizaron en un texto escrito la belleza de la tradición oral…luego lo que se trasmitía de boca en boca quedo estático y sin vida en la impresión. El desarrollo acelerado y alucinante de la televisión terminaría por rematar la tradición oral de los cuentos.
Un cuentacuentos en la actualidad pretende ir al rescate de esta tradición historio-oral y aunque existen muy pocos narradores de historia es posible ver en programas de televisión  a un cuentacuentos para niños excesivamente caracterizado y adornado solo para programas de televisión y curiosamente solo en Santiago y asociados por lo general a programas de farándula. En definitiva no hay en otras ciudades personas ya sean hombres o mujeres que se atrevan a incursionar en este tema.

La verdadera dimensión de un cuento está en su expresión oral y la mímica y por tanto el histrionismo con que el narrador le da  vida, incluido su lenguaje, sus expresiones exageradas o discretas y el tono musical, tanto como cuando se lee en voz alta, o cuando se narra mental y oralmente. Así, cobraran sentido sus figuras estilísticas básicas: la repetición y el ritmo.
Luego y entonces, el cuentacuentos resultara emocionalmente “creíble” independiente de lo real o ficticio de lo contado.
Súmese a esto que las narraciones orales contadas a grupos crean necesariamente lazos afectivos y con mayor intensidad aun, a niños en su más pleno proceso de socialización. Así fue en la antigüedad cuando en torno a enormes hogueras se narraban y se actuaban cuentos portentosos,  exagerados e inclusos violentos que unían a los hombres remotos sintiendo colectivamente la misma emoción.

¡¡¡ A interesarse entonces las generaciones jóvenes!!! . A crear, a investigar, a ser emprendedores del cuentacuentos (que hoy en día está muy de moda el emprender), a postular proyectos a las instituciones  que disponen de recursos para eso…ES SOLO CUESTION DE ATREVERSE…

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